La hermana

Firme y contagiosa, todo se infecta con tu perfume natural. Tu alma es castaña en movimiento infinito. Sos comezón y pregunta en cada curva. Naciste para ser amada. Con tu precocidad secreta para no alarmar a nadie. La aventura te moviliza cada mañana. Siempre entre dientes grandes, escupís al azar poesía y trabajás con dedicación el humor, tu tesoro cotidiano.

Siempre al frente, catadora, protectora suicida. Nunca habríamos conocido el aire fresco si no fuera por tu paso firme y guía alada.

Libre hasta en el sueño. Fiel hasta la muerte. Sos la protesta y la sumisión encubierta. Golpe de brisa, no te decidís por la innovación o la estructura. Pastafrola y torta de yogur. Conformidad y rebelión oculta. Cumbia y rock and roll. Madraza y terraza.

Vivís en un intento permanente por parecer alineada. No es tu don. No te des por vencida. La destreza es tu arma de bandera. En la palabra y en el cuerpo, los dioses se lucen con tu andar. Todo tu ser se balancea en una danza ácida y compasiva.

Cada uno de tus pasos es un impulso vibrante de futuro. Vas custodiada por leones que te cuidan y babean su ternura. Tus zapatillas siempre están gastadas. ¿Qué manos estás guiando ahora? ¿A quiénes iluminan tus propuestas?

El tiempo no logrará desteñirte. Mis ojos custodiarán los colores. La Carne De Mi Carne lleva tu chispa y me lo recuerda cada mañana cuando sacude su cabeza impeinable y sus ojos incendiados de entusiasmo salvaje. Te he reproducido.

Estallido de acción, todo te entusiasma y a todos entusiasma tu vida inquieta y sobrecargada. Quién no quisiera ser parte de ella, de vos, de la energía apostadora.

Tu constante es la fortuna pero te es indiferente. Es tu única posibilidad y puede haber más en algún rincón no explorado. Siempre hay tantos rincones misteriosos. Perseguido por tus ojos, el mundo nunca termina de desnudarse.

Libracuarioacuariolibra. Sos almíbar de almendras, flor caprichosa, soy calambre de aves, escolta de alegrías. Te despido siempre, y siempre duele. Tu abrazo siempre me hace llorar, tal vez porque me acerca demasiado a mí misma y el calor se hace sentir. Sos espejo y rechazo de mi mí. Vos una parte de mí, yo una parte de vos. Somos tan unidas. Tan el mismo flujo, tan la misma carne. Un solo río de sangre.